martes, 11 de enero de 2011

Sin ti las emociones de hoy, no serían más que la piel muerta de las de ayer

A mi piel he adherido una tela que me repele de los complejismos

Una especie de voz sacada de Stars Wars, te ha despertado de un coma “menta-sentimentaloide” con el que te has mareado. Estar en la cama infectada con una realidad que no tiene lugar ni lo ha tenido ni lo tendrá, es cómodo, pero vivir con el piloto automático encendido es muy triste. Las guerrillas entre razón y corazón te aburren, las discusiones entre qué, cuándo, dónde y por qué te aborrecen. Dejas desaparecer tus lastres no sin que tu razón explote con una cierta desazón…esas cositas siempre las escondes en el fondo de tu vaso de leche nocturno y tus galletas solubles, hasta que desaparecen. Más tarde o más temprano siempre lo hacen,se marchan y no vuelven, y si vuelven no es para quedarse, no cuando tú te has bebido tus ilusiones y aquel lugar acaba siendo un rincón vulgar. El tiempo se marcha, y con él olvidas escenas, algunas inconscientemente y otras concienzudamente. Y en el momento en el que llegas a este punto rezas por y para que lo que venga te sorprenda, y lo que no ,directamente no te desilusione.

nos exigimos porque es necesario, no porque nos guste

hoy duele, pero mañana lo habré olvidado

lunes, 10 de enero de 2011

Debería darme una ducha de dentro a fuera. Dices que sin esperanzas no hay decepciones y cuanto más piensas menos actuas. Intentas que todo sea distinto, me sonríes y vuelvo a ese invierno en el que tú, todavía no estabas aquí y yo no acababa de marcharme. Todo vuelve a ser igual porque ya te conozco, y lo que tengo son ganas de no conocerte.

Como quieres que te eche de menos, si no te marchas.

Recuerdos.

Francamente, me sorprende que hayas aparecido de nuevo. Tenía y tengo el mismo miedo de siempre. Con el tiempo, todos cambiamos, y prefería la distancia por el simple hecho de seguir recordándote como lo hago, no podía permitir que mi percepción sobre ti llegase a cambiar. No quería que una de las cosas más verdaderas que ha habido en mi vida cambiase.

Recuerdo que te tarareaba al oído la canción 42 de coldplay cuando estábamos tumbados en la cama. Me gustaba esa camisa de cuadros, el pantalón negro extragrande, pero sobretodo el sombrero marrón que olvidaste en la fabrica abandonada dónde fotografiamos instantes. Creo que no me han vuelto a hacer el amor desde entonces. Me encantaba tu casa, sobretodo estaba enamorada de tu cocina, nunca olvidaré nuestros desayunos de palmeras de coco esporádicas mientras tu tocabas la guitarra y yo intentaba cantar. Llegar a compartir desayunos con tu hermano. Solía dejar mi nombre en tu jardín Zen, para que sonrieras al verlo.

Recuerdo la magia de nuestro primer encuentro, camino de la Alfranca. Después de tanto tiempo aún no he olvidado el clima que se creó, no he vuelto a vivir algo parecido, ni he vuelto a abrirme tanto a alguien.

Me gustaban tus labios. Enero en la playa. La primera sesión de fotos en el sótano, cuando un “simple” abrazo, lo significaba todo. Recuerdo muchos abrazos significativos, sobretodo el de aquel día en el que grité te odio delante de la cámara.

Recuerdo el collar que colgaba de tu cuello, la canción con la que te motivabas en el coche, o el erizo de peluche.

Recuerdo el día en el que esa canción de pereza te hizo contarme cosas que no habías compartido con nadie.

Recuerdo el nudo que se me hacia en la garganta con la canción coge mi mano.

Recuerdo tantas cosas…

Recuerdo, recuerdos, que voy a contarte que no sepas.

Eras y eres especial. Siempre lo he sabido.

domingo, 9 de enero de 2011

Viajáis en órbitas distintas

viernes, 7 de enero de 2011

Que los abismos no tienen mapas, lo saben todos los incautos.

martes, 4 de enero de 2011

Estoy francamente indignada con neskuik, por llevar dos años sin producir el turrón que me gusta, y tener que conformarme con el de lacasitos, que está bueno pero no es lo mismo. Y a los de Suchard, en vuestros estudios de viabilidad, os diría que os lo estáis flipando ya un poquico. Estoy harta de las actitudes de gente sin aptitudes, de que mi abuela se atrinchere en mi sofá desde que está en Zaragoza todas las tardes hasta la hora de cenar, de que la gente no respete el carril bici, de llevar años sin escribir la carta a los Reyes Magos, del contigo pero sin ti y viceversa, de no poder ponerme mis botas de agua porque no llueve, del agitado pero no revuelto, harta de la gente que me pide consejo para adelgazar por haber sido anoréxica, de personas sin dignidad ni principios, de complicarme mi vida, de llorar y no saber de que, de guardarme todo, estoy asqueada del verbo estupidez, de la ilusión, de la magia y de compartir colchones y pesadillas.

domingo, 2 de enero de 2011

El gran premio

Podrías y deberías venir a rescatarme